Colorimetría: Qué es y porqué hay que tenerla en cuenta a la hora de pintar y decorar

 

La colorimetría define la armonía entre paletas y ayuda a inclinarse por propuestas que transmitan el espíritu de cada proyecto.

El buen tratamiento del color puede cambiar completamente el clima de un espacio: agrandarlo, achicarlo, hacerlo luminoso hasta crear dramatismo. Es un recurso fundamental al momento de pensar los espacios, tanto interiores como exteriores. Por eso, es necesario el trabajo minucioso y detallado para encontrar la paleta de colores adecuada para cada situación.

La colorimetría es la ciencia que desarrolla métodos para cuantificar la percepción del color y cómo encuentran su armonía entre ellos y el entorno en el que se aplican. En real estate, la elección del color, así como la materialidad, van de la mano de las definiciones estéticas que se establecen al comienzo de un proyecto.

“El color es algo muy importante en nuestros proyectos. Por sobre todo buscamos armonía y atemporalidad, más allá de las modas del momento”, explica la arquitecta Ana Astudillo, Gerente de Diseño de BrodyFriedman. “Las paletas que utilizamos son muy variadas y siempre buscamos que tengan una coherencia con el proyecto. Depende mucho si estamos diseñando un espacio joven, o un espacio más señorial o elegante. Elegimos mucho la gama de los grises, mezclando materiales y tonalidades, así como el contraste de blanco y negro”, cuenta.

 Pero tampoco se trata de crear espacios monocromáticos o planos. Así lo explica la arquitecta: “Dentro de una base neutra, es importante saber ser disruptivo con algún color que rompa con la monotonía, sin que el espacio pierda elegancia. Como siempre en la estética, depende de un equilibrio visual del conjunto”.

La teoría del color y su aplicación en la arquitectura y el interiorismo ayuda a proyectar ambientes que transmitan diferentes sensaciones. A pesar de que, en el fondo, los colores y su percepción son subjetivos, existen algunas reglas generales que se pueden seguir.

Los colores fríos –azules, verdes– transmiten una atmósfera tranquila y seria, al igual que los tonos grises y crudos. Los cálidos –amarillos, naranjas, rojos– son vibrantes, relacionados a la actividad. “En los últimos años, el negro se sumó a la paleta de colores preferida para espacios solemnes o de meditación”, cuenta Astudillo, y agrega: “Siempre el uso del color depende de la totalidad del tratamiento del espacio para que este tenga un poder tranquilizador o energizante, por ejemplo. La luz es un recurso y complemento muy importante en el uso del color”.

Más allá de las reglas, el color puede ser utilizado de modo disruptivo e innovador, sin estar atado al deber ser sino más asociado a la originalidad o personalidad de cada espacio o proyecto.

 
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