VIVIR CON ARTE

 

Cada vez más proyectos arquitectónicos suman en sus espacios comunes obras de arte de reconocidos artistas.

La inclusión de esos cuadros, esculturas, murales o instalaciones, entre otras opciones, puede tener objetivos diferentes de acuerdo a la obra. Pero siempre logran un impacto positivo: quienes viven allí, e incluso quienes pasan por la calle, pueden disfrutar cada día de una inspiración especial.

Una obra colgante alrededor de la que orbita un lobby; un mural que anima un frente o un garage; una escultura que da ritmo al paisajismo de una terraza; una pintura que corona una escalera o un grafitti que rompe estructuras en un espacio de coworking. Las opciones son infinitas.

Al entrar a Velvet Sucre, una obra llama la atención: la artista argentina Celina Saubidet creó para este espacio dos grandes esculturas metálicas inspiradas en los capullos que construyen ciertos insectos para su proceso de metamorfosis denominadas crisálidas. “Las crisálidas proponen algo lúdico: que quien las vea pueda entrar, tocarlas, trepar y tener una experiencia vivencial”, explica Saubidet sobre la idea detrás de esta creación.

En Quo Paraguay, Claudio Roncoli pintó tres murales –Infinity, Ocean y Play–, que en conjunto forman lo que llama Loop visual: pinturas con figuras geométricas en gamas de grises, alineadas a la estética del edificio. “Creo que el arte aporta un valor agregado a lo que toca, lo que interviene, en este caso un edificio”, cuenta Roncoli.

Una obra colgante diseñada por Justina Canton e Yvonne Fournery Córdoba se lleva la atención en la planta baja de Palacio Cabrera: de perfil contemporáneo, genera una continuidad con la cúpula vidriada y un contraste interesante con las escaleras de mármol y el piso damero.  “Nos interesaba la relación con el sujeto que visita el lugar –a través de la escala y los materiales– y el vínculo con la naturaleza”, cuentan la arquitecta Julia Daruich Bouvier, de Estudio Litoral, quienes diseñaron los tótems que se pueden apreciar en uno de los patios del desarrollo. “Intervenimos el gimnasio y sala de yoga llevando la naturaleza al interior y generando un clima verde y de frescura con vegetación selvática a gran escala, que además junto a un gran espejo que hay en ese espacio genera un sensación envolvente”, explican las artistas plásticas Cecilia Ibarguren y Paca Robirosa sobre el mural que realizaron en esta misma propiedad.

Son muchas las propiedades –sin ser museos ni galerías– en las que se puede disfrutar del arte. De recorrida por la ciudad, vale la pena prestar atención a frentes, lobbys, escaleras y entradas de estacionamientos para descubrir trabajos que sorprenden. Los hoteles son otros espacios atractivos para el avistaje de arte: por ejemplo, Palacio Duhau tiene en sus salones obras de Rómulo Maccio, Guillermo Roux y Juan Battle Planas, entre otros; en la plaza que está delante del Four Seasons Buenos Aires se pueden ver las esculturas de Vivianne Duchini, una tropilla de cinco caballos de tamaño natural que saltan sobre una fuente de agua. En el lobby del Hotel Provincial de Mar del Plata está el imponente mural de César Bustillo, que acompaña el recorrido de las escaleras con esplendor.

Estimular un recuerdo, despertar curiosidad, activar un deseo o disparar un interrogante: más allá del objeto material que representa la obra en sí, la inclusión del arte es para BrodyFriedman otra forma de elevar la calidad de vida de quienes habitan y transitan nuestros desarrollos. 

 
Anterior
Anterior

Encuentros BrodyFriedman Moyra Sohn

Siguiente
Siguiente

Quo Swim: 5 lugares cercanos para no perderse