El Jardín colgante hidropónico más alto de América está en Quo Zapata
Compuesto por siete diferentes especies de plantas y tres estructuras tubulares con más de 30 metros de altura, este recurso ofrece una conexión con la naturaleza en entornos urbanos, combinando estética y funcionalidad.
Aprovechando paredes, techos, columnas y estructuras como soporte, los jardines verticales son un recurso de diseño valioso, ya que transforman y embellecen espacios residenciales y comerciales con el encanto de lo natural.
Los jardines verticales surgieron varias décadas atrás: en 1938, el profesor Stanley Hart White desarrolló y patentó la idea en Estados Unidos. Pero fue en 1988 cuando el invento cobró notoriedad: el botánico francés Patrick Blanc ideó el primero para la Ciudad de las Ciencias y de la Industria en París, y se volvió en el referente del tema a nivel internacional.
Esta tendencia volvió icónicos a desarrollos de diferentes partes del mundo: el complejo de edificios Bosco Verticale, ubicado en Milán, Italia, llama la atención de locales y turistas con sus más de dos mil plantas; diseñado en 10 niveles, un bosque de 1400 árboles hace única a la terminal Changi del aeropuerto de Singapur; en San Pablo, las paredes laterales de los edificios ubicados en la avenida 23 de julio y en Minhocão presumen sus pieles verdes.
¿Para qué sirven los jardines verticales? Como otros espacios verdes, contribuyen a la purificación del aire, enriquecen la biodiversidad y ofrecen una imagen que transmite calma a quien lo ve, ofreciendo una conexión con la naturaleza en un entorno urbano. En cuanto a la propiedad en la que se instala, una solución de este tipo ayuda a reducir la temperatura ambiente y los ruidos, proporciona una reserva de agua de lluvia, extiende la vida útil de las superficies y crea una barrera resistente al fuego.
Los jardines verticales pueden instalarse en una variedad de lugares para aprovechar al máximo el espacio y crear impactantes elementos de diseño paisajístico. En los muros, los jardines verticales convierten las superficies en espacios verdes, ya sea en interiores o exteriores. Las columnas, especialmente en espacios abiertos, pueden convertirse en pilares de vegetación que añaden un toque natural y atractivo. Las estructuras colgantes, como tubos hidropónicos, brindan la oportunidad de crear cortinas de plantas que fluyen, creando ambientes increíbles. Los techos también son ubicaciones ideales para jardines –que se denominan terrazas verdes–, que utilizan al máximo el espacio aéreo y aportan aislación térmica.
En Quo Zapata - un proyecto conformado por 2 edificios de 12 pisos que ofrecen un diseño joven e innovador en el barrio de Colegiales (CABA) - BrodyFriedman eligió montar el jardín vertical hidropónico más alto de América, compuesto por tres estructuras tubulares con más de 30 metros de altura. “La idea de incorporarlo se originó en el deseo de resaltar la impresionante altura del pulmón del edificio, al mismo tiempo que se sumaba una dosis adicional de naturaleza. La elección de un jardín vertical de tubos hidropónicos fue un enfoque estético y funcional para embellecer la estructura y promover la conexión con la naturaleza en un espacio verticalmente desafiante”, explica Julián Poggio, director de GWall, compañía junto a la que se realizó el proyecto.
Este jardín vertical contiene siete especies de plantas: “La elección de estas especies fue un proceso cuidadoso que consideró tanto la adaptación al entorno vertical como las necesidades específicas de iluminación de cada planta, un aspecto crucial debido a la altura y ubicación del jardín vertical. A medida que descendemos en los tubos, se introdujo luz artificial para sostener el crecimiento de las plantas”, detalla Poggio. Mientras que en la parte superior ubicaron plantas que prosperan en pleno sol, en la base se dispusieron helechos y plantas de interior.
La elección de la hidroponía como sistema de cultivo se basó en varias razones. En primer lugar, permite un uso eficiente del espacio limitado reduciendo un 80% el peso, ya que las plantas crecen en un entorno sin suelo, maximizando el aprovechamiento vertical. Además, este sistema ofrece un control preciso sobre los nutrientes y el riego, asegurando un crecimiento saludable de las plantas.
A nivel general, la instalación exitosa de un jardín vertical demanda consideraciones clave en relación a la estructura, el peso y la iluminación. Es esencial confirmar que la pared o superficie elegida pueda soportar el peso extra de las plantas; la impermeabilización también debe ser verificada para evitar daños por humedad. La iluminación adecuada es crucial, evaluando la natural e implementando la artificial con espectro adecuado. Además, se debe asegurar un sistema de riego y drenaje eficientes, y un regular de poda, limpieza y fertilización, esencial para la salud de las plantas. Finalmente, si el jardín vertical se ubica en interiores, la ventilación adecuada también debe ser considerada para mantener un clima saludable. Contemplando estos aspectos, se logra un jardín vertical funcional, atractivo y sostenible.
El jardín vertical hidropónico de Quo Zapata, es un desafío de diseño, de ingeniería y tecnológico, que no tiene precedentes en la historia de los desarrollos residenciales de la ciudad. El proyecto cuenta con un centro de monitoreo automatizado en la terraza del edificio desde el cual suceden más de 1200 operaciones de cuidado y mantenimiento por día de forma completamente autónoma.
Este es tan solo un ejemplo de cómo Brodyfriedman continúa apostando a la incorporación de nuevos elementos que poco a poco redefinen las formas de habitar en las ciudades del futuro, hoy.